Rafael Ortega Basagoiti

Despropósito Bachiano

Madrid. Auditorio Nacional. Sala sinfónica. Concierto extraordinario Ibermúsica en coproducción con el CNDM. J.S. Bach: La Pasión según San Juan BWV 245. Rachel Redmond, soprano. Jess Dandy, contralto. Reinoud van Mechelen, tenor (Evangelista). Anthony Gregory, tenor. Renato Dolcini, bajo-barírtono (Pilato). Alex Rosen, bajo (Jesús). Coro y orquesta de Les Arts Florissants. Director: William Christie.

Como los programadores y gestores no se ponen de acuerdo, este año tendremos por triplicado La Pasión según san Juan (la que se comenta más la de la Fundación sinónimo, digo, sin ánimo, o sea la Excelentia, y la del ciclo de La Filarmónica) y una de la de San Mateo (el sinónimo, que no para, oye). De las tres de San Juan, esta de Ibermúsica y el CNDM era a priori la más esperada. Lamentablemente, tengo que decir que fue una gran decepción. El comienzo evidenció que Christie optaba por un tempo desquiciado, que aniquilaba por completo cualquier posibilidad para coro y orquesta de articular con un mínimo de claridad el colosal coro inicial de la obra, una página que debe “pesar”, en la que anida un dolor profundo. Leonhardt, en una interpretación tan profunda como inolvidable, demostró en Cuenca hace años hasta qué punto esta música es desgarradora. Es música que duele, o debe doler, no pasar de manera borrosa y aturullada como la escuchamos ayer. La madera, tan importante en este número, prácticamente sepultada, y el discurso, del todo incomprensible. Christie pareció olvidar una regla fundamental en esta música, algo que sorprende en un maestro de consumada experiencia como él. El tempo jamás puede ser tal que no permita entender el discurso. Y el mal se repitió a lo largo del oratorio varias veces, también en el primer aria de tenor (Ach, mein sinn), y en las dos de bajo de la segunda parte (Eilt, ihr angefochtnen Seelen y Mein teurer Heiland), además de muchos de los coros fugados. También parecieron precipitados muchos corales, y se incluyó alguna decisión caprichosa y absurda, como silenciar a la orquesta en el coral nº 28 Er nahm alles wohl in acht (se utilizó la edición Bärenreiter, y aunque de memoria ya me lo pareció, consultada la partitura no sólo no hay indicación de que la orquesta calle, sino que la hay específica de qué instrumentos deben tocar con cada voz del coro; sin comentarios). El coro de Les Arts Florissants, que ya flojeó en su momento en El Mesías y demostró estar lejos de otras formaciones del género como el Collegium Vocale, el Coro Monteverdi o The Sixteen, no fue capaz de articular con nitidez las agilidades, algo a lo que, por otra parte, tampoco ayudó el desquiciado tempo imprimido por el director norteamericano afincado en Francia. En el cuadro solista, brilló el excelente Evangelista de Reinoud van Mechelen, vocalmente estupendo y con una lectura irreprochable de expresividad en su narrativa del texto evangélico. Muy bien Alex Rosen, Jesús de imponente presencia y bonito y amplio registro de bajo. Con otra dirección creo que hubieran sufrido menos Gregory y Dolcini, pero con la que les regaló Christie pasaron demasiados apuros y sus arias, bellísimas, quedaron notoriamente deslucidas. Bastante bien Redmond, también algo exprimida en la velocidad de su primer aria, pero vocalmente en su sitio. Floja la prestación de Dandy, de volumen manifiestamente insuficiente especialmente en su registro grave. La sección central de esa página memorable que es el aria Es ist vollbracht resultó prácticamente inaudible desde mi localidad (fila 13 del patio de butacas…). La orquesta de Les Arts Florissants mostró un nivel discreto, también lejos de otras formaciones historicistas que hemos podido escuchar, como las comandadas por Herreweghe (¡cuánto le echamos de menos ayer!) o Gardiner, pero también las más recientes de la Orquesta Barroca de Friburgo (que ofreció esta obra en Cuenca con Leonhardt hace años en lo que pasa por ser la interpretación más sensacional de la obra que el firmante ha podido escuchar) o el Balthasar Neumann Ensemble. En el grupo del bajo continuo (algo que Christie también debió atemperar) fue exagerada la intrusión de Thomas Dunford a la tiorba, nuevamente olvidando que otra regla del continuo es, básicamente, no estorbar y no distraer. Su prestación terminó, a fuer de excesiva, por resultar irritante. El balance es el de una interpretación que cabe calificar como un completo despropósito. Velada para olvidar, y a tomar nota de que, al menos en cuanto a las Pasiones, este no parece ser el territorio adecuado para Christie. Ayer era el Dia Europeo de la Música Antigua y el 334 aniversario del nacimiento de Bach. No tuvo el Cantor, desgraciadamente, un buen homenaje en las manos de Christie y sus huestes.

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2 thoughts on “Despropósito Bachiano

  1. ‘Sacrílegamente’ es la acertada palabra que utiliza el crítico Arturo Reverter al referirse al continuo de la tiorba con sus caracoleos y rasgueos
    Gracias, Fu mayor, por atreverte a decir lo que muchos pensaron.

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