Rafael Ortega Basagoiti

Pepe Gotera, subvenciones y oposiciones en la higuera

Hace unos días se ha publicado la resolución provisional sobre las ayudas a la danza, la música y la lírica correspondientes a 2019, convocadas en marzo (BOE del 5 de abril). El repaso al listado despierta en quien esto firma algunas reflexiones que dejo aquí, además de algunas preguntas para las que, seguramente, no hay respuesta que satisfaga a todos. En España tenemos una querencia notable por las subvenciones, eso no creo que lo dude nadie. Hasta qué punto esa querencia es saludable o no, es harina de otro costal.Hay quien defiende que la cosa cultural, como la educativa, debe ser generosamente subvencionada por el estado sin que haya que tener demasiado miramiento en lo que al gasto público se refiere. Hay quien defiende, sin embargo, una aproximación más “americana”, donde todo o casi todo es privado y donde hay que “recaudar fondos”. Sabido es, por ejemplo, que, en E.E.U.U., uno de los cometidos del director titular de una orquesta es ayudar a obtener esos fondos, algo que requiere una importante labor de relaciones públicas por parte del director de turno, tarea que no siempre hacen con agrado. Más de uno (Solti, Giulini) se refirió en su día al asunto en términos, digamos, más bien poco gratos. Quienes defienden esta aproximación suelen apoyarse en un argumento al que puede no faltarle algo de sustancia: el sistema es más “fieramente competitivo”, sí, pero también probablemente evita la posible cómoda complacencia de la otra alternativa, sobre todo en quien se sabe, digamos, “repetidamente subvencionado”. Pero también es cierto que los defensores de la subvención a ultranza encuentran en la necesidad que tienen los artistas en nuestro país del apoyo de las instituciones públicas para el inicio de su andadura un argumento poderoso. Fundamentalmente porque España no es país en el que exista una tradición ni cultura de apoyo privado a ese tipo de cosas. En estas circunstancias, probablemente en el punto medio está la virtud. Subvenciones, sí, pero concedidas con rigor y administradas con exigencia. Apoyo, sí, pero compromiso de calidad y evitando el apoyo a lo mediocre que termina esparciendo (demasiadas veces con razón) un olfato a voto comprado. Me temo, sin embargo, que en España tendemos a hacer las cosas de manera que uno termina acordándose de aquello de la copla: ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio. O sea, que lo del equilibrio como que no funciona, no va con nosotros. Digo esto porque el examen de esa “resolución provisional” de ayudas le deja al firmante algunas preguntas para las que no tengo respuesta. En un planteamiento saludable de la subvención, ¿no debería ésta llegar en primer término al artista que, teniendo una valía contrastable, se encuentra en el comienzo de su andadura y necesita ese empujoncito inicial? ¿O, en su caso, a la organización, fundación o agrupación dedicada a ese menester? Dado que los recursos son limitados, ¿no parece razonable que se destinen los fondos a estos propósitos y no a apoyar a artistas, fundaciones o festivales establecidos y/o que cuentan con fuentes de financiación paralelas? Parecería razonable pensar que así es, pero la realidad (véase el listado http://www.culturaydeporte.gob.es/dam/jcr:446b7014-2717-47d6-bb2f-383db5cc0cf1/resolucion-provisional-firmada-2019.pdf?fbclid=IwAR0aKHEyGPMUfYLcaL9_xKuyy3kmFPbLxMTMC17zDAdA6-CGqqy5glVnSKw) no parece muy de acuerdo con eso. Tengo total respeto por artistas como Fahmi Alqhai, Raquel Andueza, Lina Tur Bonet, Forma Antiqua, la Orquesta de Cadaqués, el Cuarteto Quiroga o Eduardo Paniagua, por no hablar de la Gustav Mahler Jugendorchester, el Orfeón Donostiarra o el Pamplonés. Pero todos ellos son artistas bien establecidos, y estamos encantados de escucharles, pero habría que preguntarse si se explican bien algunas cifras, sobre todo en función de algunas otras. Los cinco citados en primer lugar recibirán 80000€ de subvención para giras por España. Alqhai, Andueza, Tur Bonet, las dos orquestas mencionadas y el Cuarteto Quiroga y Eduardo Paniagua totalizarán 91000 en ayudas a giras por el extranjero. Y las ayudas a las actividades de las siguientes entidades sin ánimo de lucro totalizan 245000€: Confederación de Juventudes Musicales de España, Juventudes Musicales de Madrid, Orfeón Donostiarra y Orfeón Pamplonés. La Fundación privada Castell de Perelada y las Juventudes Musicales de Torroella de Montgrí recibirán para sus festivales 125.000€ más. Sin embargo, hay un largo listado de artistas, coros, agrupaciones y entidades cuya solicitud ha sido rechazada. Por supuesto no hay en esa lista nombres conocidos. Puede argumentarse, claro, que realmente se subvenciona a los mejores. Como los criterios por los que se han concedido ayudas o denegado otras no son, al menos de momento, públicos, no podemos asegurar definitivamente que la concesión o denegación haya sido injusta, porque insisto en que la calidad de todos los citados está bien contrastada. Pero ¿no tienen nivel suficiente todos aquellos cuya solicitud ha sido denegada? ¿no tiene valor alguno la labor de impulso a quienes comienzan que se hace desde alguna de las fundaciones cuya solicitud ha sido rechazada? ¿Cómo se explica la ayuda con dinero público a Festivales como el de Perelada, que recibe múltiples ayudas privadas y cuyos precios son de todo menos asequibles? ¿Quiénes y cómo se conceden esas ayudas? ¿Estamos seguros de que no hay conflictos de interés entre quienes otorgan y quienes se benefician, en todos los casos? Porque, sin ir más lejos, una de las vocales que juzgaban el tema es la directora artística del Festival de Torroella de Montgrí… (paréntesis: el otro día me comentaban que en Nueva York se ha podido ver a Gabriela Montero en el Carnegie Hall por 25€ (la más cara). Lo digo por aquello de quienes piensen que lo privado es necesariamente incompatible con lo asequible. Cierro paréntesis). En fin, ahí quedan estas reflexiones, y espero que en el futuro se tengan en cuenta algunas de estas consideraciones, porque creo que de verdad el sentido de las subvenciones está, de forma prioritaria, en impulsar a los jóvenes talentos y en dirigir los fondos a quienes no los tienen, siempre que se respeten el rigor y la exigencia apuntados antes. Equilibrio, por favor, que no daña.

En otro orden de cosas, y en relación con lo apuntado en una entrada anterior (https://www.enfumayor.com/2019/07/16/il-fatto-e-serio/), prosigue, desgraciadamente corregida y aumentada, la saga de las oposiciones a cátedra de diversas especialidades en el Conservatorio de Madrid. Tras la noticia inicial de la suspensión de la oposición en la especialidad de cuerda por la retirada de dos miembros del jurado (noticia que aparecía en eldiario.es), se han publicado varios artículos en El País, con tono progresivamente más fuerte. En primer lugar, el día 17 salió una noticia parecida a la recogida por eldiario.es (https://elpais.com/ccaa/2019/07/17/madrid/1563368286_166738.html). Apenas 24 horas después, se publicaba otro en el que se relataban algunos hechos adicionales y también asomaba la defensa de CCOO para los dos miembros del tribunal que no habían renunciado (https://elpais.com/ccaa/2019/07/18/madrid/1563476096_477051.html). Como era previsible tras el despropósito, posteriormente se anuncia la renovación completa del tribunal y la repetición de las oposiciones a cuerda (https://elpais.com/ccaa/2019/07/19/madrid/1563563594_351536.html). Y como no hay dos sin tres, el mismo periódico anuncia que los 17 tribunales (o sea todos, no solo el de cuerda) están impugnados por irregularidades, con una cascada de denuncias tras las que parece haber un cierto papel de CCOO (https://elpais.com/ccaa/2019/07/21/madrid/1563739897_391412.html). Se mencionan posibles irregularidades en las especialidades de piano, historia de la música, composición, pedagogía… en fin, lo que se dice un desastre completo. Cuando aún estamos revisando esa noticia, sale otra más, un presunto escándalo en otra oposición en la Escuela Superior de Canto, para la especialidad de repertorio con voz, donde una pianista, según parece brillante, obtiene una calificación de 1,6 sobre 10 y es eliminada a la primera de cambio (https://elpais.com/ccaa/2019/07/21/madrid/1563738514_071054.html). No sé qué habrá de cierto en los hechos, pero ya le vale a la redactora hablar de un examen de alto nivel “según los asistentes”. O sea que lo que diga el tribunal importa una higa. Hombre si empezamos así… Alucino. En el camino, mi estimado compañero Eduardo Torrico, en su blog de Scherzo, publicó otro artículo con una versión bastante diferente del asunto del tribunal de cuerda en el conservatorio madrileño (https://scherzo.es/blog/conservatorios-en-llamas/),

y en el que también se relatan algunos hechos ocurridos en una oposición a cátedra de órgano en Salamanca, donde hubo lo suyo en un ejercicio teórico. Parece, según cuenta Torrico, que el tribunal ha emitido unos informes justificativos de su valoración que resultan contundentes, así que quizá en este caso la tormenta quede en un vaso de agua.

Lo de Madrid, desgraciadamente, es otro cantar. Creo que nos falta aún mucha información y lo publicado por unos y otros en los últimos días solo reafirma la necesidad urgente que reclamé desde estas líneas: una investigación detallada, transparente y definitiva, que culmine con el restablecimiento de un sistema justo de oposición y con sanciones ejemplares para los implicados, de forma que se le quiten las ganas a quienes piensen que pueden seguir infectando los procesos de oposición con maneras o procedimientos dignos de esa corporación italiana de tan mala fama: la mafia. Esa investigación debe identificar a los culpables del procedimiento y a los culpables, si los ha habido, de negligencia. Hay que explicar muchas cosas. Por ejemplo, por qué se autorizó que el tribunal iniciara sus labores con cuatro miembros en vez de cinco (¿Cómo pensaban desempatar en caso de empate? ¿con una monedita?) una vez descartado el quinto porque aún no tenía la cualificación (estaba aún en prácticas) para estar en dicho tribunal (ya le vale a quien le puso). Parece que la normativa permite este dislate (ya le vale a la normativa), pero eso no es óbice para que alguien con media neurona funcionante hubiera evitado el disparate (ya le vale a ese también; prefiero no profundizar), porque una cosa es que permita el disparate y otra cosa que obligue a ello, que supongo que no es el caso porque ya sería el colmo. Por ejemplo, hay que explicar por qué no se grabó el ejercicio práctico. Si esto fuera obligado, casos de calificaciones extremadamente irregulares podrían ser reevaluados por terceros sin necesidad de repetir el examen, algo que, para quienes sabemos lo que es tocar un instrumento en público, solo beneficia a quienes en primera instancia lo han hecho peor (segunda oportunidad) porque quienes ya lo hicieron bien solo pueden igualar lo hecho… o empeorarlo. Por ejemplo, hay que explicar por qué demonios no había un inspector de Educación que hubiera puesto orden en esa kermesse. Por ejemplo, hay que explicar por qué se admite que dos miembros del tribunal se aparten del mismo en medio del proceso, algo que obliga, sí o sí, a repetir el mismo. Lo correcto, creo, hubiera sido llegar al final e impugnar después. Eso hubiera dejado la decisión en manos de la autoridad. Pero dimitiendo antes de terminar, en realidad han sido ellos los que han “decidido” que la oposición se repita, porque al no haber grabación del ejercicio práctico y no haberse realizado el ejercicio didáctico, es evidente que a la autoridad no le queda otra que repetir la oposición. Si yo fuera la autoridad, esta dimisión abrupta, por muy justificado que esté su desacuerdo, me hubiera sentado como un tiro. Habría muchas más cosas que explicar, pero no es cuestión de que esto dure más que la investidura, esa dura penitencia que nos ha caído en suerte. Como se pueden imaginar, la cosa está en manos de abogados, y veremos cómo acaba la turbulencia. El daño que todo esto hace a la imagen del Conservatorio es, desde luego, de los que durará demasiado. Porque, además, lo malo es que este tipo de comportamientos cosa nostra lleva ocurriendo mucho tiempo y no sólo en el Conservatorio, sino en otros ámbitos académicos. La gente se rasgó mucho las vestiduras con Cifuentes y con Casado y con Sánchez (bueno, con este no tanto porque ya se sabe que algunas cosas se perdonan más según de quién vengan). Pero lo que quizá no sepan es que ese tipo de cosas, y otras peores, llevan pasando mucho tiempo. Amigos que enchufan a amigos, amigos que vetan a enemigos, tribunales de tesis o de oposiciones hechos a medida, audiciones en las que algunos aspirantes disponen del repertorio a tocar con el tiempo justo mientras otros, todos procedentes de determinado ámbito, disponen de la misma con mucho más tiempo, plazas desiertas cuando no se pueden dar a quien “conviene”, … la lista, créanme, sería inacabable. Siempre se cuenta, como en esa organización italiana, con el silencio del miedo. Porque, el otro día hablé de Il fatto è serio, pero eso pertenece a un aria que tiene un título muy significativo: la vendetta. No sé por qué me da que vamos a seguir conociendo cosas de este lamentable asunto. Y me temo que no serán divertidas. Y a todas estas, esto ocurre la primera vez que se convocan plazas en treinta años. Para córtale a alguno algo más que el pelo. ¿Se acuerdan de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio? Pues eso. Aquí, para conmemorar el aniversario de la llegada del hombre a la luna, estamos, en lo que a subvenciones y oposiciones se refiere, más cerca, más en la naturaleza. En concreto, en la higuera.

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2 thoughts on “Pepe Gotera, subvenciones y oposiciones en la higuera

  1. Realmente es incomprensible que no se haga un video de las actuaciones prácticas (incluso examenes orales teóricos) de los que se presentan… hasta en el fútbol y en el tenis se benefician de esas técnicas, más sobre todo en el area del concierto con lo que tiene de espectáculo en sí…
    Y escuchamos tonterías como que los asistentes estaban entusiasmados… ¿quiénes son los asistentes a una oposición? alguien que tiene un interés directo en algún candidato… todo un despropósito.
    Y por qué no se pueden saber los nombres, que son públicos, de los miembros del tribunal, si se han retirado 2, esto es un hecho que se puede publicar.
    Y muy bien visto lo de las subvenciones, y escrito con claridad y sin apasionamiento, equilibradamente, y con nombres. Sí.
    Gracias

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