Rafael Ortega Basagoiti

Sin ánimo de ná

Hace más de un año publiqué una entrada en este blog bajo el título “¿sin ánimo o sinónimo?”, dedicada muy especialmente a esa organización turbia que es la Fundación Excelentia. Los lectores para los que el asunto pasara inadvertido pueden encontrarla aquí: https://www.enfumayor.com/2018/07/12/sin-animo-o-sinonimo/.  Mi dardo pasó, como es habitual, inadvertido, porque nadie, ni desde los medios especializados (algunos, como Beckmesser.com, admitiendo publicidad del engendro, ya les vale) ni desde los generalistas (que en algún caso también se comen la publicidad en cuestión, como la COPE o Telemadrid, por ejemplo), ha levantado un dedo para airear lo que todo aquel medianamente informado en el mundo de la música sabe: la susodicha Fundación es un turbio engendro fabricador de bolos a precio de conciertos de lujo. Y en ese engendro a los músicos se les trata mal, se les paga peor e incluso, como luego verán, se producen conductas de tufo machista que si tuvieran otro origen estarían en la primera página de los periódicos. Algunos contactos con mucho poder debe tener el señor Martí, alma mater del asunto, para que nadie se atreva con él y con su engendro. Curiosamente, hace apenas unos días, un exmiembro de la Orquesta Clásica Santa Cecilia colgó, muchos meses después de aquella entrada, un extenso comentario

en mi blog (quienes accedan ahora al artículo pueden leerlo íntegro, justo al final del mismo), agradeciendo mi artículo y lamentando que haya sido yo el único en denunciar este entramado de maltrato profesional a los músicos y tomadura de pelo al público, que se aprovecha de que vivimos tiempos en que la mayoría de la gente sigue mucho la publicidad y discrimina poco o nada en cuanto a calidad, que es lo único que explica, entre otras cosas, los éxitos de los Rhodes de este mundo. El autor del comentario dice haber pasado dos años horribles trabajando para el señor Martí (va a ser que no me extraña) y haber intentado también denunciar “las vejaciones de la Fundación”, pero se duele de que “no interese mucho el tema”. Tiene razón, en efecto, porque en tanto se junte el hambre con las ganas de comer, o sea mucho músico en paro necesitado de empleo como sea, y la pasmosa facilidad con que impacta el bombardeo publicitario (y los intereses que ello conlleva) en el público, el resultado de la ecuación: ¡voilà! El bueno de Martí (y algún otro como él, aunque no tan visible) tiene el éxito asegurado. Porque solo la negativa de los músicos a aceptar ciertas condiciones de trabajo o la deserción del público pueden terminar con este despropósito. Los primeros no parece que vayan a rebelarse porque la necesidad es la necesidad (“Tengo compañeros que tenían que ir a llorar a Javier [Martí] por algo de suelto porque no podían pagar el alquiler”, relata el músico en su comentario), y los segundos viven felices en su ignorancia creyendo a pies juntillas el slogan que proclama, manda narices, “música de calidad”, básicamente porque les enchufan gato por liebre con la misma facilidad con que Pedro Sánchez dice una cosa y la contraria, facilidad que por lo demás está muy contrastada.  Por si fuera poco triste ese panorama, se le echa un poco de hipocresía y mirada hacia otro lado y el desconcierto es ya completo. Vean. Uno se levanta por la mañana asistiendo al linchamiento público de un ilustre tenor, que de repente pasa de ser un reconocido ligón sin más a ser “acosador” por unas nada claras denuncias que no parecen tener recorrido legal y que tienen sospechosas coincidencias con la interrupción del soporte que el citado prestaba a una conocida (y bastante siniestra, para qué vamos a engañarnos) organización religiosa norteamericana, vamos, lo que viene siendo una secta. Por la tarde, lee un comentario en una página de Facebook en el que una instrumentista que colaboraba en una orquesta de Granada ha sido reconvenida por el director de la misma y por su esposa porque la falda que llevaba enseñaba demasiada pierna (https://www.facebook.com/conchi.villanuevagranero/posts/10216708387476129, eso es que no han visto a Yuja Wang). Y un poco después, el exmúsico de la Excelentia antes citado, comenta, sobre la Orquesta “de mujeres” del señor Martí, llamada Delica Chamber Orchestra, lo siguiente (pueden leerlo en el enlace antes citado): “Te puedo comentar que la orquesta Délica Chamber está montada sólo para que toquen las más atractivas de la Fundación. Sin importar su talento musical. Además, están obligadas a maquillarse y a llevar vestidos a medida, sesiones con el sastre que son documentadas por un fotógrafo (director de la revista Excelentia). También están obligadas en eventos privados a «interactuar con el público» una vez terminan el concierto”. Prefiero no profundizar en qué es eso de “interactuar con el público”. El video promocional de la orquesta en cuestión está aquí: https://www.youtube.com/watch?v=Ey7ogSJ9M-w.

Omito los comentarios, creo que se explica solo. Según escribo estas líneas me llega un correo de propaganda de la orquesta en cuestión, para un concierto dedicado a Bach en la Sala de Cámara del Auditorio, que incluye “degustación de vinos y quesos en el descanso”, no sé si también con interacción con las componentes de la orquesta o no. Nada desdeñables los precios: 59 euros, 49 las más baratas.

Me permitirán en cambio que me haga algunas preguntas: ¿Con qué se come toda esta ensalada? ¿Cómo es posible que estemos mandando a la hoguera a unos con tanta facilidad y estemos impasibles ante algo que, sencillamente, hiede? ¿Cómo se compadece cierta ola de lo que parece un puritanismo no sólo excesivo, sino hasta repelente, con la tolerancia a propuestas machistas como la descrita? Debo ser muy torpe, porque a mí, qué quieren que les diga, me cuesta encajar todos esos ingredientes en la misma ensalada. Esa sí que es una ensalada de las que le deja a uno sin ánimo. Como el del chiste:

  • Voy a montar una asociación pa desganaos
  • ¿Sin ánimo de lucro?
  • Sin ánimo de ná
  • Apúntame
  • Apúntate tú

Ay madre, cuánta basura.

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12 thoughts on “Sin ánimo de ná

    1. Gracias. Trabajo con esa esperanza aunque no soy muy optimista. Los grandes medios (también los especializados) se ponen de perfil con lo que está haciendo este señor, y así es complicado que la denuncia llegue al gran público. Los músicos podrían declararle el boicot, pero en la actual situación del empleo eso no ocurrirá, porque la gente necesita comer y pagar los alquileres, y eso es prioritario, naturalmente.

  1. Lástima que mezclas este asunto con tu opinión personal sobre Pedro Sanchez. resta credibilidad .
    Hay datos concretos para que los músicos se quejan? Pasa algo ilegal? Si es afirmativa la respuesta, habrá que hacer algo.

    1. Respeto tu opinión en cuanto a lo que de credibilidad tenga lo que cuento (aunque lo que cuento en realidad lo cuenta un implicado, y no es el único), pero no puedo compartir en absoluto tu afirmación respecto a que incluyo mi «opinión personal» sobre Pedro Sánchez. Por supuesto tengo una opinión sobre el sujeto, pero me he cuidado muy mucho de no incluirla aquí. Lo que digo en el artículo es, literalmente, «…les enchufan gato por liebre con la misma facilidad con que Pedro Sánchez dice una cosa y la contraria, facilidad que por lo demás está muy contrastada.» Eso, estimada Elisabeth, no es una «opinión personal». Es un HECHO. Y un hecho con mayúsculas. Las hemerotecas (y videotecas) están llenas de declaraciones de Sánchez diciendo una cosa y muy poco después, la contraria. Si tu crees que por incluir algo que es un hecho el tema tiene menos credibilidad, es tu criterio, respetable. Pero no llames opinión a lo que no lo es. Porque lo que comento es un hecho, y demostrable. Respecto a las quejas de los músicos, no creo que se incurra en lo estrictamente ilegal (eso sería torpe por parte de Martí y no creo que lo sea), pero el hecho de que algunas cosas, moviéndose en los límites legales, sean indignas, es una cuestión muy diferente. Y creo que lo que relata este exmiembro de la Orquesta Clásica Santa Cecilia, y lo que otros me han comentado también, dista mucho de ser digno. Eso… por no preguntarles a los del coro, a los que te recuerdo que les cobra por cantar…

    1. Yo no he dicho que haga falta para nada. Solo me limité a hacer una comparación de la facilidad con que ocurría una cosa y otra. Eso forma parte del estilo literario de cada uno. Si no te gusta el mío, estupendo. Pero no te empeñes en considerar opinión lo que no lo es.

  2. Querido Rafael, no he tenido tiempo hasta hoy y por eso hago hoy el comentario. Hace tiempo que tuve con el susodicho Director o Presidente de Excelentia una discusión a cuenta del pago a un joven músico, al que, después de meterle en un marrón.. a última hora, no dándole tiempo literal, ni dos horas para mirarse unas partituras, le comentó que como no le había gustado su interpretación, NO LE PAGABA. Y le llamé yo y me dijo la famosa frase: no sabe con quién está hablando, este chico no trabajará con nosotros ni con nadie a partir de ahora y me colgó. Pagó la exigua cantidad, ridícula de verdad y nunca he vuelto a tener contacto con él pero sí me han llegado y llegan, testimonios de muchas de las cosas que suceden con ellos. Y, hablamos no de una fundación humilde como la nuestra.. noooo hablamos de una fundación que organiza temporadas completas en el Nacional, con las tasas que cobran, a precios de oro las entradas y que.. en teoría contrata a los jóvenes estupendos músicos de este país a los que luego trata como muy bien has descrito. Así es que, estoy absolutamente a favor de que se digan las cosas como son y tal y como ocurren. ¡Bravo y mil gracias!. Saludos. Ana

  3. Elisabeth, si lee usted bien, y como bien le indica el autor, la cita a P.Sánchez tan sólo se hace como una comparación, precisamente por ser de actualidad, no creo que se haga ninguna referencia con otro sentido.

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