Rafael Ortega Basagoiti

Venturas y desventuras, de lo bueno a lo irritante

En medio de la marea alcalina postelectoral, la cefalea pre-electoral, la indigestión meta-electoral y el malestar que rodea todo ello, hay aconteceres varios en la cosa musical y cultural de la piel de toro que merecen comentario. Algunas cosas son motivo de alegría. Otras, de sonrojo. Entre las primeras, alegra, y mucho, dar cuenta de la presentación de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Politécnica de Madrid, acontecida el sábado 18 de mayo en el Auditorio Nacional. La formación, compuesta en su totalidad por jóvenes que estudian o han estudiado música y son estudiantes o titulados por la UPM, la dirige otro titulado más allí, Alejandro Cantalapiedra. Una iniciativa que hay que aplaudir sin reservas, y que a buen seguro contribuirá, además de al solaz y disfrute de los que en ella participan, a proporcionar a alumnos y profesores una fuente cercana, del propio ámbito universitario, de enriquecimiento intelectual. Este tipo de cosas, habitual en muchas universidades extranjeras, han sido aquí hasta ahora algo excepcional, por no decir otra cosa. Hay que decir, claro, que hoy es posible, entre otras cosas, porque hay bastante más gente estudiando una variedad de instrumentos de la que había hace años. Servidor todavía recuerda, en su época de conservatorio (examinándome por libre, que era la única posibilidad que tenía, por circunstancias que no vienen al caso), exámenes de viola cancelados por falta de comparecientes. Lo que viene siendo que no se presentaba nadie. Que la UPM haya presentado también (con ocasión de la concesión del Doctorado Honoris Causa a Miguel Ángel Gómez-Martínez) un nuevo doctorado en música habla de un apoyo a este tipo de cosas desde quienes rigen los destinos de dicha universidad que es sin duda motivo de satisfacción, y que otros rectores de otras universidades, a menudo más preocupados en su foto política, harían bien en imitar. Complace también saber que mi estimado Antonio Moral, siempre inquieto, presentará el miércoles 22 un nuevo ciclo de música de cámara en el Círculo de Bellas Artes, donde se celebrará el mismo. La cosa se llama “Círculo de cámara” y tendrá, a buen seguro, el mayor interés. Ni que decir tiene que les daré buena cuenta de ello. Ahora viene el capítulo de cosas para llorar, para sonrojarse o para acordarse de manera poco cordial de la familia de alguno. En primer término, acabo de saber, por boca de una gestora musical amiga cuyos encomiables y siempre difíciles esfuerzos sigo puntualmente, que los organizadores de la final de la Champions League se han dirigido a ella pidiéndole bailarines para el evento en cuestión, a celebrar, como todo el mundo sabe desde Laponia hasta la Antártida, en el Wanda Metropolitano. Para responder a la demanda, la amiga en cuestión preguntó, hay que ver qué cosas tan peregrinas tenemos algunos, por los honorarios previstos por la organización para los susodichos. La respuesta, toma nísperos Mariana, fue que “era un evento promocional para que esos bailarines tuvieran la oportunidad de bailar en un evento que se va a ver en todo el mundo”. La conga iban a bailar, ya te digo. El oportuno aguijonazo de mi amiga no se hizo esperar, y recomendó a los organizadores que invitara a los señores Messi, Ronaldo y demás multimillonarios del balón, a participar gratuitamente en una coreografía en la que tendrían la oportunidad de lucir su extraordinaria forma física. Más allá de la coña que todo esto pueda despertar, hay que citar la iniciativa de change.org para denunciar este hecho (https://www.change.org/p/lo-que-está-haciendo-la-uefa-es-un-abuso-debe-rectificar-change-org-uefarectifica-gratisnotrabajo-championsleague-ligadecampeones-ucl) pero en cierto modo también hay que denunciar el silencio de demasiada gente en todo este tipo de cosas. Porque no nos engañemos. Si estamos llegando a estos extremos es porque llevamos tiempo permitiendo una oleada creciente de abusos. El caballero de la fundación sinónimo, que ha pasado de estar sin ánimo a venirse arriba derramando entusiasmo, sigue vendiendo conciertos y óperas de lance (o sea, lo que se conoce como bolos) mal pagando a los músicos que participan en ellos y cobrando a precio de oro sus entradas. Cierto caballero que dirige una orquesta dedicada al show de las bandas sonoras, de creciente popularidad, pretendió pagar con entradas para su espectáculo a un trompetista que les escribió por si contrataban sus servicios (el hecho fue denunciado en Facebook y recogido hace meses en este mismo blog). Pero los medios de comunicación, los mismos que repiten como loros las notas de prensa del Real sin pararse a filtrar nada, a ver si lo que les cuentan es verdad, o mentira, o mediopensionista, guardaron silencio. (Nota: el Real, dicho sea de paso, también ha contratado figurantes gratis con el mismo pretexto de darles una oportunidad promocional, como a aquel torero de hace años apodado El Platanito). Lo que es peor, algunos medios hasta les dedicaron reportajes que más parecían publirreportajes, porque, en realidad, probablemente lo eran. De forma que, dando toda la razón a quienes han montado esta iniciativa de protesta, he de señalar que hubiera aplaudido que no sólo se hiciera contra la UEFA, que ni mucho menos es la primera, ni la única, en incurrir en este tipo de abusos. Eso sí, mientras tanto, el dinero público se destina a exposiciones groseras como una reciente en Córdoba que prefiero ni mencionar, o, peor aún, a que nuestro país esté representado por ahí fuera por cosas como un video de la vasca Itziar Okariz orinando de pie en diversos lugares públicos del mundo, exhibido en la bienal de Venecia, con el obsequio, según se ha recogido en distintos medios, de una subvención generosa de 400.000 euros. Ya me estoy imaginando los justificados berridos de indignación de quienes van penando para que los poderes públicos subvencionen iniciativas culturales loables, que las hay, mientas contemplan impotentes cómo se gastan cantidades astronómicas en algo que combina con singular talento lo soez, lo gratuito y lo innecesario. Cara nos ha salido la meada de la señora Okariz, cuando probablemente si la fuerza pública la sorprende en actitud mingitoria en un lugar público le obsequiará con una sanción. Aunque la diurética artista (?) podría decir aquello de “a mi plin con la sanción, que tengo la subvención”. Uno abre el grifo del despropósito y no termina. Es lo que tiene. Pero, como comenté ayer en Facebook a una amiga, esto también forma parte de lo que votamos… porque al final, son políticos quienes aprueban estos despropósitos. No aprendemos, lo tengo dicho.

 

 

 

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2 thoughts on “Venturas y desventuras, de lo bueno a lo irritante

  1. Y después de asistir al concierto de presentación de la Orquesta Sinfónica UPM, he descubierto que la UPM tiene también una banda. ¡Ole! También recordemos que tanto la Complutense como la Autónoma de Madrid, cuentan ambas con orquesta y coro. Desconozco cómo estará el panorama en otras universidades públicas españolas, pero como dices, siempre es motivo de alegría que estás instituciones apuesten por ello.

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