Rafael Ortega Basagoiti

Seísmos y habas

Como dicen los castizos, vuelve la burra al trigo… y la saga de la ONE (y de lo que no es la ONE) no se acaba. Publica hoy La Razón un artículo de Gema Pajares cuyo título es ilustrativo de la situación: https://www.larazon.es/cultura/la-orquesta-nacional-de-espana-en-pie-de-guerra-MF21422925y nos recuerda que la primera orquesta del país vive tiempos convulsos, sin que el enfermo tenga pinta de mejorar, al menos en un futuro próximo. Sin concertinos, sin solistas de viola, con plazas convocadas que “habilitan” para realizar funciones pero que, según parece, no constituyen “nombramientos formales” (ayuda de solista de chelos), con vacantes que aumentan en número pero no se cubren, con “degradaciones” a dedo que parecen obedecer más a criterios personales de la dirección que a parámetros artísticos… es un no parar, que dicen ahora.

Los tiros van, cada vez más, contra el tándem Alcaraz-Afkham. El primero está de baja por enfermedad y no parece que autorice a nadie a hablar en su nombre, con lo cual, la cosa se traduce en el socorrido “no sabe, no contesta”. El otro tampoco contesta por aquello tan socorrido de “problemas de agenda”, que es el clásico eufemismo que se emplea cuando a alguien no le sale de las fosas nasales contestar y queda feo decir a estas alturas lo de “mi no entender”. Comenta el artículo los resultados de una encuesta interna, aparentemente demoledores en contra del precitado tándem. A quien esto firma, sin embargo, lo primero que le llama la atención es que el porcentaje de participación sea del 44%. En una empresa (y yo he estado muchos años en una, y muy importante), ese porcentaje de participación, sin más, habría levantado todas las alarmas, porque implica que más de la mitad de los llamados a participar (se supone de plantilla, porque dudo que a los refuerzos se les de voz en estas cosas) “pasan” de expresar sus opiniones sobre el particular, lo que deja un tufillo de desinterés que no promete nada bueno. Y aunque con esto del desinterés hay que ser comprensivo (servidor ha sido desde hace años un escéptico-cínico sobre el pretendido valor de estas encuestas anónimas que terminan no sirviendo para nada), lo cierto es que cuando casi el 90% del personal se manifiesta en contra de Alcaraz (Director Artístico) y más de dos tercios preferirían que Afkham (actual “titular”) no siga en la ONE… pues volviendo al castizo, se diría aquello de “no me gusta como caza la perrita….” (Y ahora que me doy cuenta voy yo y saco la caza a relucir, vaya por Dios, qué cosas tengo). Todo ello dibuja un panorama poco alentador, que empeora si entran otros ingredientes en el cocido: programación, giras, grabaciones y demás. Porque, además, y que me perdonen los afectados, aquí hay para todos. Para empezar, me sorprende que la solución sugerida, o al menos una de ellas, sea hacer más funcionarios. Se pregunta en el artículo algún músico anónimo si por ser funcionarios van a tocar peor. Hombre, dicho así, la respuesta natural es “no”. Pero hay una cosa cierta: en muchos casos, saber que se tiene la plaza “para los restos” no es el mejor estímulo para el crecimiento profesional y la mejora continua, ingredientes que quedarían a merced de la conciencia profesional de los interesados. Y esta, me da que no será del mismo nivel, ni en ella se puede asegurar que la deseable inclinación al crecimiento vaya a dominar de manera aplastante al otro extremo, el de la progresiva complacencia y conformismo, tendencia por lo demás muy del ser humano. En una situación contractual normal, como en una empresa, alguien que no de el rendimiento sería, como dicen ahora, “desvinculado de la organización”, o sea, para quienes no dominen los eufemismos de origen británico y/o prefieran el Román paladino, puesto de patitas en la calle. Pero alguien que tiene una plaza ganada… está ahí hasta la jubilación, haga lo que haga. Salvo que se ajuste el reglamento correspondiente, cosa que no sé si legalmente puede ocurrir. Dicho esto, lo que tampoco es solución es que las cosas sigan así, con un muy alto porcentaje de músicos de refuerzo que viven la contradicción de tener nivel para tocar con bastante regularidad con la orquesta, pero no para tener la estabilidad mínima de, al menos, un contrato laboral “normal”. Una cosa es no dar plazas vitalicias y otra una plaga de contratos de días. ¿La Ley del INAEM que se propone? Pues ya lo dije en su momento. Una buena butaca para esperar y una copa de escepticismo cínico para seguir. Como dice un amigo mío, España es el país del despotismo administrativo atemperado por la inobservancia. O sea, que nadie hace ni puñetero caso de las normas, y por tanto uno ve estas iniciativas con una desconfianza nutrida en años de observar esa inobservancia. Hay que llegar a una solución de equilibrio, en la que los músicos tengan voz, en la que se escuche también (aunque sea escuchar) a los eventuales, y en las que quienes lideran tomen decisiones fundamentadas y ejerzan un liderazgo moderno, de convicción y diálogo. Las decisiones que después tomen serán encajadas, seguro, mejor de lo que están siendo las actuales, basadas en una autocracia tan obsoleta como perniciosa. Escuchar, dialogar, convencer. Eso no es incompatible con tomar decisiones. Es complementario.

Dicho todo lo anterior, las cifras de rendimiento desde 2012 son buenas: 37% más de abonados, 15% más de espectadores, 30% más de recaudación y 7,5% más de entradas vendidas por evento. Pero claro, tras las cifras están también los solistas y directores de renombre, para los que no parece haber freno presupuestario. Y las Mutter y compañía… traen mucho público, qué duda cabe. Sobre esto de las figuras contratadas a golpe de talonario parece que también llueven chuzos de punta por ahí fuera, y recientemente en Mexico se ha montado una buena porque la Sinfónica Nacional de ese país ha estado contratando solistas y directores por cifras que, en algunos casos, sobrepasaban por concierto el coste total mensual de los 105 integrantes de su plantilla, según denuncia el diario Excelsior… Esto ya se comenta solo…aen mucho público, qué duda cabe. https://www.excelsior.com.mx/expresiones/pagan-millones-a-solistas-y-directores-huespedes-de-la-orquesta-sinfonica-nacional#

Lo dicho. Los seísmos son como las habas. Cuecen en todas partes.

 

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