Rafael Ortega Basagoiti

Empieza la nueva temporada: mucho atractivo… y muchas dudas

Sinfónica

Mientras el virus se expande (bien es cierto que, al menos de momento, la situación hospitalaria y de letalidad es por fortuna bien diferente a la de la primavera), la nueva temporada musical se dispone a levantar el telón. Como pinceladas para quienes viven en la capital, pueden encontrar aquí detalles sobre la programación de la Sinfónica de RTVE (https://www.rtve.es/orquesta-coro/programa-conciertos/), 20 conciertos (más los extraordinarios, los del ciclo de Jóvenes Músicos y los conciertos de Radio Clásica), construidos sobre seis ejes temáticos.

El ciclo incluye buena presencia de solistas españoles (entre otros, Leticia Moreno, Clara Andrada, Judith Jáuregui, Carlos Mena o Pablo Ferrández, que también actuará junto a la OCNE; a destacar también la presencia, en el ciclo de jóvenes, de María Dueñas, nada menos que con el Concierto para violín de Beethoven) e internacionales (Sarah Chang y Steven Isserlis, entre otros). Entre las batutas, además del titular, Pablo González, destacan la presencia de otros directores españoles como Heras-Casado, García Calvo o Méndez, pero también François López-Ferrer (hijo del llorado Jesús López-Cobos), que también se pondrá al frente de la OCNE. Directores internacionales reconocidos como Christoph König, George Pehlivanian o Pinchas Steinberg figuran también en el plantel de la temporada.

Sólida e interesante la programación de la OCNE, que presentó su temporada justo antes del verano. En este otro enlace pueden encontrar el programa completo (http://ocne.mcu.es/publicaciones/libro-avance-de-temporada/libro-avance-de-temporada-20-21/@@images/file). El primer cuatrimestre está condicionado por la reducción de la plantilla debido a la pandemia, y por tanto está muy centrado en Beethoven y en repertorio interpretable con plantel limitado. Se escucharán las nueve sinfonías y algunas otras obras del gran sordo (Fantasía Coral, Misa en do mayor, oberturas) pero lamentablemente no la planeada Fidelio (en la excelente línea de óperas en versión de concierto que la OCNE venía ofreciendo en años anteriores). A partir de enero, se pretende recuperar el contingente habitual y por ello se han programado obras que lo requieren (Zaratustra y Vida de Héroe de Strauss o Séptima de Mahler, por ejemplo).

En cuanto a batutas, aparte de Afkham, el cartel incluye una interesante combinación de nombres ligados a la conexión historicista (Antonini, Christie), con la reaparición de nombres jóvenes pero que ya han transitado con éxito por la OCNE, como Santtu-Matias Rouvali o Krzysztof Urbański, junto a directoras como Nathalie Stutzmann (que se hará cargo de la Quinta de Beethoven), Alondra de la Parra o la hispano-austríaca Teresa Riveiro Böhm. Junto a ellos, habituales de la OCNE como su director honorario Josep Pons, o Juanjo Mena, a quienes se unen otros compatriotas como Jaime Martín, Jordi Francés, Álvaro Albiach, Jaume Santonja, Josep Vicent y el antes citado López-Ferrer, y nombres internacionales bien establecidos como Kent Nagano o Fabio Luisi. A reseñar también la presencia en el podio de compositores como Thomas Adès o el polifacético Jörg Widmann.

El capítulo de solistas es extenso y brillante, desde Carmignola a Nicola Benedetti pasando por Aimard, Uchida o el joven canadiense Jan Lisiecki. Entre los nacionales, destaca la presencia de los pianistas Javier Perianes y Eduardo Fernández, junto al flautista Álvaro Octavio, el violonchelista Asier Polo y su antes citado colega Pablo Ferrández, flamante y reciente fichaje de Sony.

Ibermúsica ofrece un avance provisional (no puede ser de otra manera en estas circunstancias), pero el atractivo es el que ya es costumbre en la casa. Los detalles están aquí (http://www.ibermusica.es/es/temporadas/temporada-2020-2021/6), pero pese a la que está cayendo, ahí tienen a la Filarmónica de San Petersburgo, la Orquesta del Concertgebouw, la Filarmónica Checa, las de Berlín y Munich, Musicaeterna, Sinfónica de Londres, entre otras. En el podio aparecen Temirkanov, Bychkov, Petrenko, Currentzis, Barbara Hannigan o Paavo Järvi, además de nuestros compatriotas Josep Vicent o Pablo González, y entre los solistas tenemos a Matsuev, hermanas Labeque, Yo-Yo Ma (este incluyendo un recital extraordinario con las seis Suites de Bach), Barenboim, Perianes, Wang, Leonskaja, Gautier Capuçon o Juan Diego Flórez.

Ópera

El Real, por su parte, tras la buena recepción de la atípica Traviata durante la pandemia (a la que servidor, por precaución, no asistió), se dispone igualmente a abrir su nueva temporada ( https://www.teatroreal.es/sites/default/files/2020-07/Avance%2020-21%20%283%29.pdf). Lo hará con una gala para jóvenes hasta 35 años el próximo día 16 de septiembre, seguida del gran estreno de la temporada, con Un baile de máscaras de Verdi, el día 18. Quince títulos componen el ciclo. En el repertorio habitual, además del Verdi ya citado, mencionar el Don Giovanni mozartiano (Bolton), Elektra (versión de concierto, pero con la batuta de Salonen, que puede traer aires bien distintos al podio), Norma (título que tuvimos hace no mucho, pero esta es nueva producción) y Tosca (Luisotti), aparte de la continuación del anillo wagneriano, qué penitencia, de Heras-Casado/Carsen.

Menos habituales son la Rusalka de Dvorak y el pastiche titulado El nacimiento del Rey Sol, con música del barroco francés e italiano que incluye nombres como Cambefort, Lambert, Cavalli o Rossi, y que surge del “reconstructor musical” (por usar el término empleado por el Real) Sébastien Daucé, que estará en el podio, al frente del Ensemble Correspondances. No podía faltar el inevitable Britten, en esta ocasión con Peter Grimes (Bolton también, como Mozart y Dvorak). Curiosa incursión en el período español de belcanto con Don Fernando, el emplazado de Valentín de Zubiaurre (1837-1914), en versión de concierto con dirección de José Miguel Pérez-Sierra.

El propio Pérez-Sierra, junto a Evelino Pidó, figura en el estreno en el Real de Mamma mía de Donizetti. Se estrena también en el Real una producción que puede ser de las más interesantes de la temporada, el Orlando Furioso de Vivaldi con el atractivo de la dirección de Georg Petrou al frente de Armonía Atenea, y la presencia de Julia Lezhneva.  En línea más actual, es también estreno en el Real Lessons in Love and Violence de George Benjamin (Pons en el foso), y por supuesto hay que mencionar los estrenos absolutos de Marie, de Germán Alonso, con libreto de Lola Blasco inspirado en el Woyzeck de Georg Büchner, y Tránsito, música y libreto de Jesús Torres (Jordi Francés en la dirección), sobre la obra correspondiente de Max Aub desarrollada en el exilio de la postguerra civil española.

Y ya que hablamos de estrenos, también en unos días, aunque fuera de nuestras fronteras, el 17 de septiembre (con una segunda cita el 20 del mismo mes), se estrena en Lituania la ópera del español Ricardo Llorca Las Horas vacías. Se trata de un ensayo sobre una mujer solitaria, adicta a internet, que vive encerrada en su propio mundo de fantasía. Escrita en 2007, y estrenada en la ciudad natal de Llorca, Benidorm, ese mismo año, ha sido representada posteriormente en Berlín, Nueva York, San Petersburgo y Sao Paulo. Las representaciones en Lituania estarán dirigidas por Alexis Soriano con un elenco lituano junto a la Klaipėda Chamber Orchestra con Mindaugas Bačkus (director artístico) y el coro Jauna Muzika Choir. Pueden encontrar más información aquí: https://www.koncertusale.lt/Renginys/Opera-monodrama-The-Empty-Hours?fbclid=IwAR1GYqQxnuwRpaWOHSDtPfvzvQvWW2SCZeYz7wL18hbIagHCqfS68dT-axM.

Piano

También vuelve el ciclo de Grandes Intérpretes de Scherzo ( http://www.fundacionscherzo.es/ciclo-grandes-interpretes-fundacion-scherzo.html), con cuatro conciertos de fuste de aquí a fin de año: Aimard (29 de septiembre), Dúo del Valle (20 de Octubre), Angela Hewitt (10 de noviembre, nada menos que las Goldberg en el atril) e Ivo Pogorelich (2 de diciembre, monográfico Chopin). En el número de septiembre de Scherzo pueden encontrar una entrevista que el firmante realizó al nuevo gerente de la Fundación Scherzo, donde habló sobre este ciclo y sobre el de Jóvenes Intérpretes que va a reponer tras el parón de este año.

Y vuelve, en fin, el Círculo de Cámara del Círculo de Bellas Artes, y también el ciclo conjunto con el CNDM “Beethoven actual”. Ambos ciclos fueron de los primeros en reanudarse tras el confinamiento, y ya ofrecieron conciertos en Julio. Del segundo, en unos días habrá un recital de Alba Ventura (14 de septiembre), y del primero, el día 21 se ofrecerá el recital (frustrado en su día) del joven y estupendo pianista coreano Seong-Jin Cho.

CNDM

Vuelve también el CNDM (http://www.cndm.mcu.es/sites/default/files/2020-07/Avance%20CNDM%2020_21_1.pdf), con oferta variada e interesante aunque atípica en el diseño. Como la OCNE, tiene un primer cuatrimestre al que denomina “pretemporada”, y para la que no se venden abonos, y una temporada “normal” a partir de enero para la que sí está prevista la venta de abonos.

¿Y qué pasa con el público?

Pues eso digo yo, ¿qué pasa con el público? A día de hoy, el único que en Madrid ha expresado su “protocolo” en cuanto a aforo es el Real, que abrirá, salvó decisión contraria de la autoridad, con el 75% del aforo. Ni la OCNE, ni la Sinfónica de RTVE, ni Ibermúsica ni el resto de los ciclos comentados aquí se ha manifestado. En el caso del Auditorio Nacional entiendo que aplicarán un protocolo decidido por el INAEM. En la entrevista con Roberto Ugarte antes citada, el nuevo gerente de la Fundación Scherzo comentó que en una reunión telemática con el INAEM en julio se comentó a diversos promotores que la intención sería 75% del aforo en septiembre y hasta 100% en octubre si las circunstancias lo permitían.

En las últimas semanas ha habido un continuo clamor no solo por el regreso de los conciertos, sino incluso por la normalización de aforos (es decir, por recuperar el 100%). Se han elevado peticiones al ministro en este sentido con miles de firmas, con el famoso argumento de que se permite el avión y el transporte al 100% y por tanto ha de permitirse el aforo al 100% en las salas de concierto. Ese argumento va acompañado de otro: no ha habido contagios en los conciertos celebrados, poniendo como ejemplo a los Festivales de Granada, Salzburgo o Santander. Lamentablemente, el argumento cojea por dos partes: por el hecho de comparar eventos al aire libre (Granada) con los de la temporada normal (auditorios cerrados) y por el hecho de defender que la no ocurrencia de contagios con aforo reducido permite normalizar el mismo en una situación de expansión pandémica.

Todos queremos el retorno de la actividad porque añoramos los conciertos, la música en vivo en general. Los AÑORAMOS. Mucho.

Pero, como he señalado en algún otro foro (ganándome los correspondientes sopapos de quienes insisten en malinterpretar o, peor, manipular mis palabras), esa añoranza no puede ser excusa para perder el norte. Vivimos una situación pandémica grave en España, por si alguien aún no se ha dado cuenta. La relajación de las medidas de distanciamiento social ha traído como consecuencia una fuerte expansión de los contagios (como era de esperar, por otra parte). Por cierto, esto ha ocurrido en alguna medida en todas partes, y no es una ocurrencia mía. Lo ha señalado el ECDC (https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/rapid-risk-assessment-coronavirus-disease-2019-covid-19-eueea-and-uk-eleventh?fbclid=IwAR1rWRjplPmlAhhfDVEDXsQ0T9aCf7BKpLLkon7GXQY6KmIjAVorpvK07Pk).

Sí, es verdad que como ahora se detectan muchos más casos (se hacen más pruebas), el porcentaje de casos graves, hospitalizaciones e ingresos en UCI es menor, y, en ese sentido, la situación es bien distinta de la de marzo. PERO, y este no es un “pero” menor, un porcentaje bajo de un número muy alto… sigue siendo un número muy alto. Y cuando ese número muy alto está en crecimiento, ante el riesgo de colapso del sistema, conviene manejar con cautela las decisiones de seguir relajando medidas de distanciamiento, especialmente en lugares cerrados y con largos tiempos de exposición.

El transporte público, por mucho que digan las autoridades, es un foco de contagio indiscutible. Conozco ya varios casos de contagio en ese ambiente. Lo será (lo está siendo ya), la vuelta al cole. ¿Es razonable actuar en otros ámbitos como si esto fuera cosa pasada, como si los conciertos se desarrollaran en una burbuja tipo NBA, y exprimir la circunstancia arriesgando cada vez más cuando la presencia del virus crece?

Esto por no hablar de otra circunstancia que, personalmente, me sorprende: el “cambio” súbito que se espera en enero. El diseño de temporadas como las de la OCNE o el CNDM parece anticipar que algún hecho milagroso vaya a ocurrir de aquí a enero, de forma que pasemos no solo al aforo completo sino a plena plantilla orquestal (que, por razones obvias, dejará de lado la distancia entre los músicos, cual una muy bilbaína Filarmónica de Viena, virus a mí, chufla, chufla, que como no te apartes tú…).

Hay, no sólo en España, demasiada incoherencia en muchas decisiones. La muy comprensible ansiedad económica nubla a veces la vista de los decisores, y asistimos a normalizaciones precipitadas cuando probablemente los hechos mandan más bien el pronto encendido de la imaginación para encontrar soluciones que concilien la imprescindible viabilidad económica con la debida cautela, antes que optar por la fácil pero muy arriesgada normalización con calzador que supone un serio riesgo de que la cosa termine muy mal. Recientemente, la ministra de cultura francesa defendía, por esa misma ansiedad, que en las zonas de Francia donde el nivel de contagio no fuera muy alto (zonas rojas) se permitiría el aforo completo en las salas si el público llevaba mascarilla. El mensaje pasado no dejaba de ser algo peligroso: la mascarilla sustituye a la distancia. Lo que sabemos es más bien otra cosa: es su complemento, no su reemplazo.

En esta situación, el público tiene ante sí un dilema comprometido. ¿Me lanzo a asistir? ¿No me lanzo? Confieso que yo mismo tengo ese dilema. Por el momento, creo que si el aforo planteado es el 50% y las medidas (duración del concierto, mascarillas, etc.) parecen razonables, quizá me decida. Si el aforo es superior y la asistencia se plantea con vecinos de localidad a uno y otro lado de la mía… me temo que no veo el patio como para eso. Al menos por el momento.

Epílogo

El marketing, eso sí, está que lo tira. Así que ya tenemos a Lang Lang de vuelta, nada menos que con las Goldberg. Aún no he repuesto suficientemente el stock de Valium necesario para escuchar su disco sin que me de un patatús, pero provisto de la necesaria medicación preventiva, haré el ejercicio de escucharlo, o al menos de intentarlo. De momento, el intrépido reportero Darío Prieto, bien conocido por su habilidad patinadora, vuelve a ejercer de Tribulete, mira a ver dónde se mete, y publicó una delirante entrevista con el chino el otro día en El Mundo. El colmo del delirio se refiere a una pregunta sobre Bach… y África. No pude reprimir el choteo, retratado en esta bitácora para Scherzo:  https://scherzo.es/bach-el-bwana/

 

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